miércoles, noviembre 01, 2006

5. La habitación del azar


Ningún hombre tiene el poder absoluto de entrelazar. A.C.
No , no fui yo el que desapareció. Fue usted la que me abandonó nuevamente. No, no se lo voy a reprochar. La condición humana es así: primitiva. No, no es un reproche, sólo la constatación de lo que es.

Por fin me deja hablarle hoy de la muerte. Sí, sí la muerte que se encontró cuando llegó a casa. Déjeme decirle que ésa es la muerte verdadera. (Omito texto original por no herir susceptibilidades. A.R.)

No, no ha adquirido aún la capacidad de radiografiar. Ya los sabe usted, cuánto más me pregunte, más le contestaré.

Ha descubierto ya algo, “que casi nada lo ha planeado usted”. La mayoría de la gente cree que tira de los hilos y no; somos nosotros los que tiramos de los hilos.

Incluso ha sido capaz de ver la habitación del azar. ¿Extraordinaria, no? La habitación donde se juntan todas las tramas del mundo, una a una, misteriosamente conectadas. Vamos, vamos al espejo.

¿Desea que se la descubra de verdad? Un tunel, sí un tunel infinito lleno de luces diminutas, puntos de luz en su interior. Cuando mira a través de esos puntos aparece una trama. ¿Recuerda? ¿Verdad que recuerda el accidente que vio en la carretera? Ése papel plateado que evoca la tragedia. ¿Quiere que le indique qué vida fue ésa? Tome, tome el espejo y se lo enseñaré, pero necesito algo de tiempo.

Continuará...

Nota: No, no me ha pasado nada. Estoy perfectamente. Perdón por la tardanza en contestar, simplemente no tengo tiempo suficiente para dedicarle al blog y visitar a mis enlaces. Muchisímas gracias por vuestros comentarios.

sábado, septiembre 02, 2006

El Agente Casualidad ha desaparecido

No puedo negar que he dejado de lado este blog. Me pesa el tener que actualizar.

Cuando se convierte en una obligación más (entre otras muchas de las que no puedo escapar) me horroriza. Además, mi inspiración se ha agotado. No encuentro al Agente Casualidad por ningún sitio. Me ha abandonado. Creo que es porque me he metido de cabeza en otros proyectos mucho más mundanos que requieren toda mi atención y me dejan sin ninguna pizca de magia para escribir.

No me gusta que sea así, pero es así.

Os dejo algunas fotos de mis vacaciones. He estado en Túnez y no me encontrado al Agente Casualidad por ningún sitio. ¿Lo véis vosotros?



domingo, julio 16, 2006

Una pausa



Dejo la pluma un momentito sobre la arena para que se vuelva a cargar de las palabras que me trae el viento.

Volveré cuando vuelvan los verbos, las frases, las conjunciones; cuando el calor ya no pueda callarme ni destruir el hilo de mis historias; cuando por fin me dé una tregua la guerra de la supervivencia.

Barrunto que alguien ha querido que sea así de antemano y yo sólo soy la pluma a merced de las corrientes de aire. Es parte de la trama, de esta historia que se llama "La Vida".

No, a pesar de la foto no estoy de vacaciones. Las añoro. Veo una imagen de aguas cristalinas y un cocotero y por instantes me derrito. ¿Dónde está mi cocotero? ¿Dónde se ha ido el sabor de la sal del mar en mis labios? ¿Y el daiquiri? ¿Los volveré a encontrar? Espero que sí.

Infinitas gracias por las visitas y comentarios. Volveré.

viernes, junio 16, 2006

4. Yo ya estoy muerto

EL AGENTE CASUALIDAD (DE LA SERIE "CUENTOS EN INCUBACIÓN")

De pronto la pantalla de mi ordenador se puso completamente gris, como un cielo anunciando tormenta y no pude leer absolutamente nada más.

Apagué el ordenador y lo volví encender una y otra vez, todo funcionaba excepto que no podía leer los ficheros contenidos en el lápiz de memoria; parecían haberse borrado. Desistí no sin cierto desasosiego, pues tenía muchas ganas de conocer la vida del Agente casualidad.

Pasaron los días, las semanas y nada, el lápiz no funcionaba.

Una noche creí tener un aviso; fue en ese momento en que la vida parece batirse con ese sueño-muerte que se llama duermevela. Escuché que una voz me decía:

- Habrá usted notado que el texto se borra si deja de mirarlo; esa es la señal de mi proceso de extinción. Si nadie me escucha desaparezco.

Desperté, me dirigí a mi despacho, conecté el ordenador y puse el lápiz de memoria. Entonces, pude leer la continuación de la historia que decía:

"Muchas veces usted no está en el estado adecuado para entenderme. Todas esas historias y proyectos que se trae entre manos la han secuestrado. Eso es precisamente lo que le ocurre a la mayoría de la gente y. por eso, yo desaparezco.

Lo peor no es morirse sino extinguirse para siempre. En lo que a mí respecta yo ya estoy muerto. Sí, le hablo desde la ultratumba e intento vivir a través de usted. Cuando usted me recuerda, yo aparezco.

Usted probablemente no se ha dado cuenta, pero la vida está llena de agentes; agentes que trabajan al otro lado del espejo y mueven los hilos de todo cuanto acontece.

Yo...yo...he venido a enseñarle cómo se mueve la aparente casualidad.

El agente peligro, el agente riesgo, el agente p.....le llevan cadáveres a su amiga la muerte.

Yo...yo ...trabajo conjuntamente con el agente trabajo (valga la redundancia) y con la agente suerte...Es algo extremadamente duro porque prácticamente nadie se da cuenta de este proceso y muchas veces no conseguimos los objetivos.

Lo habrá notado usted; a veces sabe y a veces no sabe....y cuando no sabe el peligro acecha, el error es su guía y en esa infinita ignorancia; usted flaquea, se derrumba y cae. Entonces, tratamos de entrar en juego otra vez; buscamos algo que le ayude a recobrar fuerzas. No obstante, el dolor es a veces tan fuerte, tan profundo y tan siniestro que somos incapaces de mitigarlo.

No, no se abrume; le explicaré con más claridad lo que quiero decir. Poco a poco; lentamente; le daré ejemplos con su propia vida.



Y entonces, ahí exactamente en la palabra "vida" el texto acabó y no pude seguir leyendo.

(Continuará...) ©2006 Andrea Recol

martes, mayo 23, 2006

3. La historia de mi vida

EL AGENTE CASUALIDAD (DE LA SERIE "CUENTOS EN INCUBACIÓN")


Recuerdo perfectamente el momento en que enchufé el lápiz de memoria al ordenador y pude leer las primeras palabras que aparecieron en la pantalla. La sensación fue la de quien abre una puerta conocida y se encuentra de sopetón con un extraño. Confieso que me embargó la duda; no sabía si seguir o parar; si cerrar el documento y tirar el lápiz de memoria a la basura o mirar. Pero, la curiosidad -como casi siempre- fue más fuerte que la duda.

Pinché con el ratón un documento denominado "La historia de mi vida" para abrirlo y comencé a leer un conjunto de frases que se iban escribiendo, misteriosamente, justo en el momento en que yo posaba mi vista sobre ellas:

"Estoy en peligro; a punto de extinguirme (que no de morir). Por favor, ayúdeme; se lo ruego, se lo suplico; no me quiero extinguir. Esto no es una broma; no, no soy un vendedor de Carrefour, ni regalo lápices de memoria -como dicen algunos- ni tampoco soy un ganster, soy simplemente un ser a punto de desaparecer para siempre.

Sí, sé que se está preguntando porqué la elegí a usted para que diera a conocer mi historia. Muy fácil, usted tiene un blog. Sí, ya sé que lo visitan pocas personas; pero de momento no me interesa ser El Koala ni La Terremoto del Alcorcón. De haber querido esa opción hubiese acudido a youtube. ¿Me comprende? No, no se ría; que es serio. En fin, que me interesa usted porque tiene un puñado de lectores; que en algo -pienso yo- me podrán ayudar. Ellos; ellos tienen un poder...

Pero, empecemos por el principio.

Es absolutamente necesario que usted me comprenda; de lo contrario no podrá ayudarme. Por eso le contaré la historia de mi vida. Le pido disculpas de antemano por el aburrimiento que quizá este texto le pueda producir. Para hacerle la lectura más amena he incluido algunas imágenes...."



Si dejaba de leer el texto, se borraba...¡estaba vivo!

(Continuará...) ©2006 Andrea Recol

sábado, mayo 20, 2006

2. El lápiz de memoria

EL AGENTE CASUALIDAD (DE LA SERIE "CUENTOS EN INCUBACIÓN")




Estábamos justo a la entrada del servicio donde yo había acudido para terminar de limpiarme el café.

-No soy humano -dijo- y para demostrarlo tiró con sus dedos del extremo de la piel de un brazo igual que si abriera una cortina; así dejó expuesta su invisibilidad ante mis incrédulos ojos.

Antes de que pudiera azotarme la más absoluta perplejidad, añadió:

-Busca las secuencias de hechos; ahí me encontrarás.

-Toma, échale un vistazo; sacó de su bolsillo del pantalón un lápiz de memoria y me lo entregó.

- ¡Hasta la próxima!, al punto se dirigió hacia la salida de la Cafetería. Le vi marcharse con su mujer.

Entré al servicio para recuperarme del susto. Mi respiración estaba alterada; "f...f...f..."

Me miré al espejo; cogí el lápiz de memoria que había guardado en el bolsillo del pantalón y lo acaricié con mis dedos; sí era real.

¿Quién era ése señor? ¿Por qué se había dirigido a mí?

Aún no lo sé; sólo puedo decir que cuando salimos Fernando y yo de la Cafetería; sólo ansiaba llegar a casa y ver qué contenía el "pen drive de 1 Giga".
©2006 Andrea Recol

sábado, mayo 13, 2006

1. La Presentación (El AGENTE CASUALIDAD)

(DE LA SERIE "CUENTOS EN INCUBACIÓN")


Lo conocí un día casualmente en una cafetería por culpa de un café. Sí por culpa de un café.

Yo me disponía a pedir un café en la barra cuando sentí que me quemaba la piel un líquido caliente; miré mi brazo y vi que la manga corta de mi camiseta blanca, se había vuelto marrón y que el café había llegado salpicando hasta mis zapatos.

-Perdón, perdón. Lo siento. Lo siento.

Él y su mujer (supongo que era la señora que estaba a su lado), me empezaron a secar el brazo izquierdo con pañuelitos de papel.

El señor, de unos cincuenta años, bigotillo blanco, gafas y poco pelo, parecía absolutamente abrumado por haber realizado tal fechoría: quemarle el brazo con café a una señora frente a la barra de un bar.

- Perdone, lo siento.
- Fui yo la que le empujé sin querer. Decía su mujer.
- No se preocupe, a cualquiera le puede pasar.
- Camarero, cóbrese usted los cafés de estos señores.
- No, no -dijo Fernando- no hace falta.
- Sí, sí, dijo el derramador de café; faltaría más. Les invitamos al café.

Después de aquel incidente; supe que había conocido "al Agente Casualidad" y que tenía que contar su historia, porque al menos a mí me parece absolutamente fascinante.

...Lo primero que me dijo fue: "Andrea, en esta vida nada es casual." ©2006 Andrea Recol