viernes, diciembre 30, 2005

MURCIÉLAGOS Y COJONES

Voy yo un poquito triste; bueno, bastante triste; en realidad, tan triste que ni siquiera puedo concentrarme en hacer el trabajo que tengo que hacer.

Sé que una de las mejores medicinas para curar mi tristeza es la risa, así que hago éste, mi último post del año, esperando al menos que provoque algunas sonrisas (para empezar a mí misma) y comencemos todos el año con buen pie.

Se trata de un artículo que encontré en la seria revista "The Economist" que suelo leer por razones de trabajo. Iba a traducirlo porque el artículo no tiene desperdicio, pero desistí después de leer la leyenda sobre el copyright y sus amenazas que cruzan océanos y galaxias. En fin, que vamos al grano y reseño:

El artículo se titula: "Murciélagos y cojones" y dice que un grupo de investigadores (de la Universidad de Siracusa en Nueva York, de dónde sino) ha realizado un estudio sobre si hay una relación entre el tamaño del cerebro de los murciélagos y el de sus cojones. Las hipótesis estudiadas fueron dos. La primera, que en cualquier especie, el tamaño promedio de los testículos del macho, como fracción de su peso corporal, depende del comportamiento de las hembras, especialmente del grado de promiscuidad de éstas. La segunda, que dado que el tejido cerebral y el de los testículos es, fisiológicamente, "el más caro" de mantener y dado que los murciélagos tienen un reducido presupuesto energético (vamos, que tienen poca energía para gastar); unos cojones más grandes tendrían como consecuencia un cerebro más pequeño.

Como existen cerca de 1.000 especies de murciélagos (son el segundo grupo más grande de mamíferos; les ganan los roedores) y existe mucha información sobre ellos, los científicos se lanzaron a su estudio; mirando los tamaños de los testículos y de los cerebros de 334 especies. (Vamos, que hay que gente pa' too'. Me imagino yo, yendo en el metro al trabajo y pensando en cuántos murciélagos mediría ese día para alcanzar mis objetivos; con eso que hay que trabajar por objetivos.)

Las conclusiones fueron las esperadas. Por un lado, es cierto que la mayor promiscuidad de las hembras, supone que los murciélagos (al igual que los primates) tengan unos testículos más grandes, presumiblemente porque el macho necesita producir más esperma para tener más oportunidades de procrear -apartando a los otros murciélagos que compiten por llevarse al huerto a las murciélagas libertinas-. Por otro lado, tal como se había vaticinado, el tamaño del cerebro varia en el sentido opuesto. No depende del grado de promiscuidad del macho, sino del de las hembras. Cuanto más libertinas éstas, menor es el tamaño del cerebro del macho.

Alucino yo con la naturaleza; qué armónica es. Jajaja.

miércoles, diciembre 28, 2005

UN PRINCIPADO ENCANTADO (ASTURIAS)

Nací urbanita y me crié urbanita y, sin embargo, tengo alma de pueblo.

Siguiendo a mi alma de pueblo, me encaminé a un lugar hechizado que se llama "La Montaña Mágica" y está en Asturias (Llanes).

Llegamos cuando entraba la tarde y la luz iba gradualmente perdiéndose en un entorno verde, de aire puro que traía sólo el ruido del tolón, tolón de las campanas de las vacas y el ligero cantar de algún pájarillo.

Cogidas las llaves en la recepción, entramos a nuestra habitación. El olor a leña nos recibió al abrir la puerta; una cama de colcha blanca inmaculada, un techo con vigas a la vista, un ventanal como un impresionante cuadro perfilando con divina precisión los Picos de Europa. El antecedente, un jardín poblado de flores de invierno, rojizas y blancas. Bañera con hidromasaje, chimenea, muebles y puertas de madera fuerte y noble; silloncitos de salón para mirar calmadamente el espectáculo que silenciosamente brinda a los ojos una naturaleza hechicera.

Cuando un espíritu contraído y turbado por el estrés y el bullicio de la ciudad como el mío, se posa sobre el campo alado; es como si dejara de ser. Se funde en un éxtasis de absoluta paz, de absoluto sosiego que, por fin, entiende que hombre y tierra, son sólo uno.

El amanecer despegó al día siguiente como un cuento. Primero un buen desayuno nos esperaba en el comedor. Las ventanas rectangulares del techo se abrían al cielo y dejaban pasar las primeras luces del día. La mesa vestida de blanco, un zumo de naranja recién exprimido, café con leche humeante, tostadas calentitas, mermeladas de distintos sabores y miel en pequeños cuenquitos; bizcocho casero y finas lonchas de jamón dulce.

Calmado el apetito matinal, subimos al coche para bajar lentamente la ladera de la montaña. En un camino serpenteante, nos cruzamos con un viejecito, pequeño y curvado como el bastón en el que se apoyaba para subir sin prisa la cuesta. Su pelo era tan blanco como la niebla que tocaba finamente el valle . Parecía un gnomo que fácilmente tuviese seiscientos años. Al punto estuve de creer que entre esas casitas, cuyos tejados asomaban de entre las brumas, aparecería una chispa de luz de una varita mágica, que nos haría volar como las hadas entre prados y bosques. Y quizá fue cierto que volamos porque no puede viajarse de otro modo en una tierra mágica.

Pocos habitantes y la quietud esa que te permite respirar cuando antes has sido un animal asfixiado por el terror de la jungla urbana. Visitamos Cangas, los Picos de Europa; los Lagos de Covadonga, Llanes y un sin fin de pueblos y pueblitos. Grandiosas caminatas; placer de descubrir rincones nuevos; alegría de recibir la visión de un paraíso bordado con esmero sobre la frondosa tierra.

Lamentablemente, toda la dicha es corta, y al cuarto día tuvimos que regresar a la realidad. Allí con gusto me hubiese quedado por lo menos un centenar de años más, para disfrutar del infinito hechizo de un Principado Encantado, Asturias.

Os dejo algunas fotos para que veáis que no exagero. Muchísimas gracias a todos l@s bloguer@s asturian@s, y especialmente a Leodegundia, Suzanne (Keyzy) y Pilimindrina. Son ell@s l@s que me han empujado, quizá sin saberlo, a visitar su tierra.

viernes, diciembre 23, 2005

EL CERDITO ILUMINADO (CUENTO DE NAVIDAD)

En una granja de un lejano país, habitaba un cerdito que se decía "iluminado".


Siempre que se cruzaba con otro animal, hacía alarde de su capacidad para encontrar trufas con la nariz; de prever cuando iba a cambiar el tiempo y de reconocer las pisadas del amo desde, al menos, doscientos metros.

Ciertamente, muchas veces acertaba, ya que era un cerdito listo que con una sola mirada o respiro sustraía del entorno la información necesaria para poder predecir. Si la tierra huele a guiso, se trata de una trufa; si el sol se va de vacaciones, entonces, seguro lloverá; si el suelo se estremece y el aire trae el olor del hombre, indudablemente se acerca el amo.

El resto de los animales lo escuchaban con atención, pero no estaban completamente seguros de que las habilidades de las que presumía el cerdito, fuesen muy diferentes a las del resto de los cerdos e incluso a las de otros animales.

Un año, cuando llegó el frío mes de diciembre, empezó a correr el rumor por la granja de que el amo haría un "belén viviente". Como muchos animales no sabían exactamente qué era un "belén viviente", el cerdito iluminado se apresuró a explicarlo reuniéndoles a todos en el granero.

Cuando hubo acabado su explicación, un cordero muy pequeñito le preguntó:

-¿Formarás tú parte del "belén viviente"?
- Por supuesto, -dijo el cerdito muy seguro de si mismo- dado que soy un cerdito iluminado, el amo no podrá prescindir de mí.

Algunos de los animales presentes sintieron envidia del cerdito, porque éste había dicho que al estar compartiendo espacio con los hombres tendría más comida, estaría calentito y además llegaría a ser famoso porque otros hombres vendrían de todos los pueblos a ver el belén viviente y le harían muchas fotos.

Al cabo de un tiempo, un día muy lluvioso, aparecieron un hombre y una mujer vestidos con túnicas y con las cabezas cubiertas con un lienzo blanco. El amo les acompañaba. Los tres se dirigieron hacia los animales y cogieron a un vaca, a un burro y al cordero pequeñito, para que formaran parte del belén viviente. A los animales que cogían, rápidamente los ponían debajo de un cobertizo para protegerlos de la lluvia.

Cuando el hombre que representaba a José, quiso coger al cerdito iluminado, el amo dijo:

- No, al cerdo no lo cojas. Es muy cotilla; se pasa todo el día olisqueando donde no debe; come mucho y, sin duda, será un incordio para vosotros.

Justo en ese momento, cayó un rayo, con tan mala suerte para el cerdito que una chispa le quemó levemente su colita.

Una yegua que antes había sentido envidia del cerdito dijo:

- ¡Más que cerdo iluminado, es el cerdo chamuscado! Será por su luz, que es tan intensa que le quema.Jajaja-A continuación se escucharon al unísono las risas de todos los presentes.

El cerdito, muy ofendido, no podía soportar las burlas (que eran peores que el dolor de la quemadura) y corrió a esconderse en el pajar, donde estuvo llorando durante mucho tiempo, sintiéndose completamente inútil.

La noche siguiente al nefasto incidente que apagó la pretendida luz del cerdito; se celebró una fiesta navideña en la casa del amo. En la oscuridad, salió de la casa un borracho acompañado de una botella. Sin casi saber dónde iba, se metió en el pajar y se sentó justo al lado del cerdito que estaba enroscado como un jamón junto a la paja. El borracho que era de esas personas que no encuentran su misión en la vida, dijo en voz alta:

- Hasta este cerdo es más útil que yo. Su vida sirve para alimentar al hombre. Mi vida, en cambio, no vale más que el corcho de mi botella; en cuanto se apague ya nadie se acordará de mí.- Y se echó a llorar con más fuerza y más dolor que el cerdito, pues estaba muy convencido de lo que decía.

Al escuchar estas palabras, el cerdito sollozó más intensamente que antes porque él no quería que su destino fuese ser manjar de los hombres, sino el cerdo más importante de toda la historia de la animalidad.

En ese momento entró en el pajar el corderito pequeñito, casi insignificante, que sí había sido elegido para ser parte del belén viviente; y al cual el amo permitía dormir en un cuarto con calefacción.

El corderito, sentía pena del cerdito iluminado y venía hacerle compañía. Al ver que yacía junto a un hombre, se acercó a ambos sin dudar y dijo sin temor:

- Quizá si duermo a vuestro lado, no pasaréis tanto frío porque mi lana os abrigará.

Por fin, el cerdito iluminado y el borracho dejaron de llorar y junto al corderito durmieron muy bien toda la noche. Así fue como el insignificante corderito, casi sin ni siquiera saberlo, curó las heridas de aquellas dos almas perdidas.

(Besos y abrazos navideños a todos. Espero que "el corderito" os ayude a pasar el frío invierno muy calentitos y contentos.
Me voy unos días de vacaciones a Asturias; ya os contaré.)©2005 Andrea Recol

domingo, diciembre 18, 2005

¿MENOS DA UNA PIEDRA?

(Dedico este post a Jartos, que fue quien me lo inspiró. Un beso y abrazo inmenso Jartos.)

Soy una piedra fuerte y blaquecina. He decidido contaros la historia de mi vida.

Me crié, junto a mis hermanas, en un río de aguas cristalinas y frescas. Gran parte de mi infancia y juventud consistió en sentir el agua, las caricias de las plantas y algún que otro roce de los salmones y las botas de los pescadores.

La visita de los pescadores no nos gustaba demasiado, ni a mi familia ni a mí, porque siendo nosotras de naturaleza muy vaga, los hombres nos hacían trabajar: debíamos ser su suelo.

Ser suelo es bastante indeseable; aguantas mucho peso, te manchan, no tienes horario ni Seguridad Social. De todas formas, mis hermanas y yo nos damos "con un canto en los dientes" porque hay ocupaciones todavía peores. Piénsese, por ejemplo, a los que les ha tocado ser basura o material de desecho; van directamente al vertedero dada su escasa jerarquía planetaria. Nosotras, al menos, tenemos categoría de materia prima y, eso, no lo tiene cualquiera.

Llevé una existencia muy tranquila hasta que una mañana vino a mi río un pescador, acompañado de una repetición suya más pequeña.

Deduje que era su hijo por la forma de pisar; igual que la del padre pero dando saltitos. Gracias al hijo del hombre experimenté el vuelo por primera vez en mi vida.

El niño se dedicó a cogernos a mis hermanas y a mí para lanzarnos como proyectiles contra el agua. Cuando llegó mi turno, mis duros interiores se contrajeron de susto. Primero sentí el tacto de la piel humana y acto seguido, rasgué los aires como una cuchilla; segundos después aterricé dando tres golpecitos a la puerta del río y éste se abrió como una cortina de delicados velos.

El viaje aéreo me permitió conocer a una rama de la familia que vivía lejos de la orilla. Al principio fue emocionante por la novedad (no se tienen alas todos los días). Teníamos mucho que comentar y compartir. No obstante, luego me entró una nostalgia terrible. Como las piedras tenemos fuertes raíces que nos unen a la tierra y andar, lo que se dice andar, no lo hacemos; cogemos mucho cariño a nuestro entorno y yo echaba mucho de menos a mis hermanas de la orilla.

Así estaba, envuelta en la añoranza del pasado, cuando apareció un chino que dio un nuevo giro a mi existencia. Inmediatamente, supe que era chino porque a nosotras nos consta que los chinos, como son muchos y el hambre les enseña rápido; saben sacar dinero de hasta de debajo de las piedras.

El chino nos cogió a mis hermanas y a mí con una pala y nos metió en un saco. Sufrimos mucho dentro del saco; nos dieron muchos golpes (todo cambio tiene su precio). Por fin, llegamos a nuestra nueva casa: un restaurante japonés. El chino nos había vendido como elemento decorativo. Ahora, gracias al asiático soy feliz. No sólo he tenido éxito en la vida, sino que hago lo que realmente me place que es ser "distribuidora profesional de energía".

Os explico; actualmente formo parte del equipo Fen Chu (o Feng Shui, o como se diga, que nunca me acuerdo) y mi misión es coordinar la energía humana; es decir, soy "super importante". Así que, que sepáis que no es verdad eso que dicen de "menos da una piedra".©2005 Andrea Recol

viernes, diciembre 16, 2005

ME HE CAMBIADO DE CASA

Hoy empiezo este nuevo blog.

En el anterior, tenía un lío tremendo con la configuración y nunca logré poner más de treinta enlaces. Ahora, por fin, tengo los enlaces que quiero tener. Me encanta tener gente muy variopinta a mi vera (lo he dicho muchas veces) porque siento que me enriquece y, sobre todo, me inspira.

Empezar este nuevo blog, mi trabajo y miles de otras tareas han impedido que hiciese todas las visitas que quería hacer. Pero este fin de semana me pondré al día. Además, tengo ya en la chistera un montón de nuevos posts.

La semana pasada me vi "obligada" además a hacer manualidades con mi hijo. Os dejo aquí una foto del superbelén que "hicimos" con harina, sal y agua (hicimos es un decir. Me dejó -literalmente- con las manos en la masa y se largó diciendo: "tú lo sabes hacer mejor que yo.", jiji, ¡Qué ricos los niños!)




Besitos a todos de Andrea