MURCIÉLAGOS Y COJONES
Voy yo un poquito triste; bueno, bastante triste; en realidad, tan triste que ni siquiera puedo concentrarme en hacer el trabajo que tengo que hacer.
Sé que una de las mejores medicinas para curar mi tristeza es la risa, así que hago éste, mi último post del año, esperando al menos que provoque algunas sonrisas (para empezar a mí misma) y comencemos todos el año con buen pie.
Se trata de un artículo que encontré en la seria revista "The Economist" que suelo leer por razones de trabajo. Iba a traducirlo porque el artículo no tiene desperdicio, pero desistí después de leer la leyenda sobre el copyright y sus amenazas que cruzan océanos y galaxias. En fin, que vamos al grano y reseño:
El artículo se titula: "Murciélagos y cojones" y dice que un grupo de investigadores (de la Universidad de Siracusa en Nueva York, de dónde sino) ha realizado un estudio sobre si hay una relación entre el tamaño del cerebro de los murciélagos y el de sus cojones. Las hipótesis estudiadas fueron dos. La primera, que en cualquier especie, el tamaño promedio de los testículos del macho, como fracción de su peso corporal, depende del comportamiento de las hembras, especialmente del grado de promiscuidad de éstas. La segunda, que dado que el tejido cerebral y el de los testículos es, fisiológicamente, "el más caro" de mantener y dado que los murciélagos tienen un reducido presupuesto energético (vamos, que tienen poca energía para gastar); unos cojones más grandes tendrían como consecuencia un cerebro más pequeño.
Como existen cerca de 1.000 especies de murciélagos (son el segundo grupo más grande de mamíferos; les ganan los roedores) y existe mucha información sobre ellos, los científicos se lanzaron a su estudio; mirando los tamaños de los testículos y de los cerebros de 334 especies. (Vamos, que hay que gente pa' too'. Me imagino yo, yendo en el metro al trabajo y pensando en cuántos murciélagos mediría ese día para alcanzar mis objetivos; con eso que hay que trabajar por objetivos.)
Las conclusiones fueron las esperadas. Por un lado, es cierto que la mayor promiscuidad de las hembras, supone que los murciélagos (al igual que los primates) tengan unos testículos más grandes, presumiblemente porque el macho necesita producir más esperma para tener más oportunidades de procrear -apartando a los otros murciélagos que compiten por llevarse al huerto a las murciélagas libertinas-. Por otro lado, tal como se había vaticinado, el tamaño del cerebro varia en el sentido opuesto. No depende del grado de promiscuidad del macho, sino del de las hembras. Cuanto más libertinas éstas, menor es el tamaño del cerebro del macho.
Alucino yo con la naturaleza; qué armónica es. Jajaja.
Sé que una de las mejores medicinas para curar mi tristeza es la risa, así que hago éste, mi último post del año, esperando al menos que provoque algunas sonrisas (para empezar a mí misma) y comencemos todos el año con buen pie.
Se trata de un artículo que encontré en la seria revista "The Economist" que suelo leer por razones de trabajo. Iba a traducirlo porque el artículo no tiene desperdicio, pero desistí después de leer la leyenda sobre el copyright y sus amenazas que cruzan océanos y galaxias. En fin, que vamos al grano y reseño:
El artículo se titula: "Murciélagos y cojones" y dice que un grupo de investigadores (de la Universidad de Siracusa en Nueva York, de dónde sino) ha realizado un estudio sobre si hay una relación entre el tamaño del cerebro de los murciélagos y el de sus cojones. Las hipótesis estudiadas fueron dos. La primera, que en cualquier especie, el tamaño promedio de los testículos del macho, como fracción de su peso corporal, depende del comportamiento de las hembras, especialmente del grado de promiscuidad de éstas. La segunda, que dado que el tejido cerebral y el de los testículos es, fisiológicamente, "el más caro" de mantener y dado que los murciélagos tienen un reducido presupuesto energético (vamos, que tienen poca energía para gastar); unos cojones más grandes tendrían como consecuencia un cerebro más pequeño.
Como existen cerca de 1.000 especies de murciélagos (son el segundo grupo más grande de mamíferos; les ganan los roedores) y existe mucha información sobre ellos, los científicos se lanzaron a su estudio; mirando los tamaños de los testículos y de los cerebros de 334 especies. (Vamos, que hay que gente pa' too'. Me imagino yo, yendo en el metro al trabajo y pensando en cuántos murciélagos mediría ese día para alcanzar mis objetivos; con eso que hay que trabajar por objetivos.)
Las conclusiones fueron las esperadas. Por un lado, es cierto que la mayor promiscuidad de las hembras, supone que los murciélagos (al igual que los primates) tengan unos testículos más grandes, presumiblemente porque el macho necesita producir más esperma para tener más oportunidades de procrear -apartando a los otros murciélagos que compiten por llevarse al huerto a las murciélagas libertinas-. Por otro lado, tal como se había vaticinado, el tamaño del cerebro varia en el sentido opuesto. No depende del grado de promiscuidad del macho, sino del de las hembras. Cuanto más libertinas éstas, menor es el tamaño del cerebro del macho.
Alucino yo con la naturaleza; qué armónica es. Jajaja.










