viernes, enero 20, 2006

LA RATITA INFELIZ

En una empresa que se dedicaba al movimiento de papel, trabajaba una ratita muy infeliz. Era infeliz porque nunca había podido llegar a ser jefa. Ni tan siquiera se le había llegado a asignar a una ratita becaria a quien mandar.

Pero ésa no era única razón de la infelicidad de la ratita.

Como nunca había querido realmente a nadie, tampoco tenía pareja, ni hijos, ni verdaderos amigos. En el mundo sólo le quedaba su madre que convalecía en una residencia de ancianos y con la que no se llevaba muy bien. Incluso su mascota preferida -una pulga que había trabajado en un circo- la única que la esperaba cuando volvía a casa tras la jornada laboral, había muerto. Desde entonces, prefería no llegar a casa o, llegar a casa tan sólo a dormir.

Su jefa, la ratita ejecutiva, le mandaba más y más trabajo que le obligaba a permanecer largas horas en la oficina. Eso le disgustaba mucho porque su trabajo era muy aburrido: empleaba todo el día en mover papeles, de una mesa a otra mesa, de una oficina a otra y, en hablar con otros, para que otras ratitas movieran papeles en otros departamentos.

Ella no se daba cuenta que, dado su estado de permanente infelicidad, una nube negra flotaba sobre su cabeza amenazando tormenta allí por donde iba. Por ello, en cuanto sus compañeras ratitas la veían asomar por un pasillo, salían huyendo (lógicamente, nadie quería que le cayese un rayo).

Tampoco percibía la ratita que estaba presa dentro de una "situación bucle", que hacía que como ella arremetía contra todos los que estaban a su alrededor, muy frecuentemente ella era el blanco de todo tipo de agresiones. Aparecían anónimos sobre mesa diciendo: "Eres una rata asquerosa" o, le pinchaban las ruedas del su coche o, simplemente, la condenaban al ostracismo.

La que sí sabía la ratita era que, con tanto disgusto, su salud se resentía. Debía hacer algo que le ayudase a ser menos infeliz y a no sucumbir.

Un día, al caer el sol, cuando ya se marchaba a casa, se encontró en un pasillo a la señora de la limpieza. Observó que cuando la ratita limpiadora fregaba el suelo, salía algo de espuma y de ahí concluyó que la empresa gastaba demasiado dinero en jabón. "¡Oh!" -pensó-" tengo una brillante idea; crearé un procedimiento para ahorrar en productos de limpieza."

Rápidamente la ratita infeliz recobró el ánimo. Sin decir nada a nadie, se puso duramente a trabajar en el procedimiento y en cuanto hubo acabado de redactar trescientos folios, llamó al dueño de la empresa que prestaba el servicio de limpieza. Le anunció, al buen señor, con tono amenazador que a partir de ese momento ya no se haría el trabajo tan mal como se había venido realizando y que, por fin, habría orden y ahorro en el servicio de limpieza. Esta reunión fue para la ratita infeliz una inyección de adrenalina: había conseguido someter a alguien y esas ratitas inferiores iban a saber quién era ella.

El dueño de la contrata no tenía otra posibilidad que acatar las órdenes porque el departamento para el cual trabajaba la ratita infeliz, era el encargado de supervisar su servicio. Por ello, también creyó erróneamente que la idea del procedimiento venía de la jefa de la ratita infeliz, la ratita ejecutiva.

El procedimiento era tan complejo y engorroso que no había quien lo entendiese. Lo único que sí se entendía era que los detergentes sólo se podían comprar una vez al año en una ínfima cantidad. No pudiendo negociar las condiciones con nadie y habiendo escuchado, una y otra vez del hocico de la ratita infeliz, la frase de: "Son lentejas, o las tomas o las dejas" dio instrucciones en su empresa para se siguiese el nuevo procedimiento.

Al poco tiempo cuando se hubo acabado el jabón, las limpiadoras empezaron a fregar sólo con agua y la falta de brillo se empezó a notar.

Una mañana, el Gran Jefe notó que los cristales de su ventana estaban algo empañados y como le molestaba no poder ver el sol con claridad, llamó a su secretaria para preguntarle el por qué de la suciedad. Entre las ratitas subordinadas hacía mucho que se sabía cuál era el origen del problema. Así que la ratita secretaria le explicó a su jefe lo que ocurría.

- Creo que el problema está en que con el nuevo procedimiento, no hay suficiente jabón para limpiar, así que la empresa de limpieza limpia sólo con agua.
- ¿Qué nuevo procedimiento?
- El del departamento de compras.

Tirando del hilo, llegaron hasta la ratita infeliz a quien el Gran Jefe mandó a llamar inmediatamente. En cuanto la ratita infeliz supo quien la mandaba a llamar; se sintió flotando en una nube. Pensó que finalmente, después de tanto esfuerzo, se reconocería su labor. De camino al gran despacho, se decía: "Por tus obras te conocerán" llena de júbilo y se imaginaba siendo nombrada jefa para supervisar a todas las demás ratitas tontas e inferiores.

Le abrió la puerta del gran despacho, la ratita secretaria, la cual, sabiendo lo que acontecería, esbozaba una tenue sonrisa en su rostro. Dentro, la ratita infeliz, se encontró tras una mesa a una gran rata, gorda, con largos bigotes y los ojos inyectados de ira.




- Sra. López, no es usted, precisamente, la encargada en esta empresa de quitarme la vista del sol por las mañanas. Está usted despedida. Coja sus cosas y váyase ahora mismo- se limitó a decirle el Gran Jefe y la mandó a salir sin dilación de su despacho.

Tras su marcha de la empresa, los demás empleados se fueron a un bar a celebrar el feliz acontecimiento; ya no tendrían que aguantar más la desgracia insolente de la ratita infeliz.©2006 Andrea Recol

35 Comments:

Blogger Cris said...

Hay tantas ratitas así por el mundo... Y es que se nota a la legua que son infelices, llevan una especie de aura que resulta incluso contagiosa, conozco bien esa sensación de no querer estar cerca de ellas porque desprenden sentimientos que uno no quiere que se le queden pegados.
La verdad es que tu descripción es genial, Andrea.

Nuestra actitud ante los palos de la vida determina tantas cosas... entre ellas si seremos capaces de reconducir nuestra felicidad, o si haremos felices a los que nos rodean.

Tu pluma me saca sonrisas y bonitas reflexiones, siempre.

Un beso, Andrea

1/20/2006 12:53:00 p. m.  
Blogger Anawin said...

La ratita infeliz tuvo que hacer lo que creía justo. El problema está en definir quienes son los infelices. Besos. Me ha gustado.

1/20/2006 02:32:00 p. m.  
Blogger mixtu said...

gostei mais uma vezdeste teu conto, escreves muito bemé um prazer te ler.
Sabes, há muitas ratitas por este mundo, talvez, um dia haja um cambio...
biejos

1/20/2006 03:32:00 p. m.  
Anonymous natalia (cenicienta) said...

sin duda no es justo, amargar a otros pq nosotros estemos mal.. muchos besos y gracias por tu instrucción de algodón fue recibida, ya me siento mejor, al menos he decidido el camino a seguir... besos

1/20/2006 04:24:00 p. m.  
Anonymous jartos said...

Jo, Andrea, que final más poco peliculero. Tal vez sea igual que la historia de mi tía-abuela, pero yo esperaba una regeneración de la ratita. Ella lo intenta, pero no sabe como y toma el camino erróneo. Ella quiere ser aceptada pero no lo hace bien.

¿Tendremos algo más en común que el visitarnos en las bitácoras?, las historias son muy parecidas aunque mi tía-abuela si tenía el cariño de su familia, pero no conseguido y agradado por ella, sino por imperativo legal, porque hay buena gente en la familia de mi suegra y así tenía que ser.

Por cierto, tengo que hacer una visita a tu página de ingles (perdona preciosa, pero se me ha olvidado, ¡glups!...), espero que pronto me adapte a tu método.

Resumiendo, otro alarde de historia novelesca que nos entretiene, nos divierte y nos instruye (incluso) sobre los entresijos de la vida.

Un placer venir aquí, Andrea, un verdadera placer.

Que tengas un buen fin de semana. Besos.

1/20/2006 04:28:00 p. m.  
Anonymous leodegundia said...

Es una pena que entre los humanos también exista el tipo "infeliz", ese que por no saber ser feliz molesta a todo el mundo para hacerles la vida imposible, pero la diferencia es que en la vida de los humanos, la solución no es tan sencilla, no se les despide, se les permite jorobar a todo el que resida en sus alrededores.
Un nuevo cuento muy bueno.
Un abrazo

1/20/2006 04:42:00 p. m.  
Anonymous azzura said...

Hay muchas ratitas así desgraciadamente..
Me encantan los cuentos! éste tuyo es delicioso Andrea ;)
Te dejo un saludo, y que tengas un buen finde

1/20/2006 05:06:00 p. m.  
Anonymous Consumidor irritado said...

No se si has descrito a "la ratita infeliz", la "ratita deprimida", la "ratita con falta de autoestima", la "ratita con mala suerte", la "ratita incomprendida"....o una mezcla de todas.

Lo unico seguro es que has descrito a la ratita a la que nadie quiere.

1/20/2006 05:08:00 p. m.  
Blogger Caboblanco said...

Andrea, eres la crack de la fábula moderna, aunque me preocupa que no suelan acabar muy bien :-)

1/20/2006 06:00:00 p. m.  
Blogger Arkadiaz said...

Hola Andrea...Saludos.
Has sido seleccionada junto a cuatro maniaticos mas, visitame para que te enteres de que va la cosa.
un beso

1/20/2006 06:53:00 p. m.  
Blogger cerise said...

Como siempre estoy enganchada a tus relatos...este me trajo un mal recuerdo..en mi vida se cruzó una rata infeliz . Antes de despedirla ella se encargo de que otras ratitas normalitas y felices cayeran ...

1/20/2006 07:26:00 p. m.  
Blogger pijomad said...

Rarezas=?= tienes trabajo... :)

1/20/2006 08:00:00 p. m.  
Anonymous Julio said...

Me has encogido el corazón: ¡pobre ratita!, aunque esa ratita, como es buena, seguramente encontrará un dia a alguien que le diga: ratita, ¿sabes que tienes la posibilidad de encontrar en tu interior la fuente que te haga querer a todo y a todos los que te rodean?

Encantado de entrar en tu blog
Un saludo

1/20/2006 08:57:00 p. m.  
Anonymous incondicional said...

Mi trabajo me ha costado aprender a defenderme de las ratitas que te encuentras a lo largo de la vida, has inventado una buena historia, por desgracia , hay muchas ratitas sueltas, en el fondo , me dan pena.
Besotes y feliz fin de semana.

1/20/2006 09:26:00 p. m.  
Anonymous María said...

Es verdad que existen muchas ratitas (personas) así, pero también es verdad que a veces lo que necesitan es una "mano amiga" que las "reconduzca" a ver un poco de felicidad. Lo peor es la influencia que pueden tener en el estado de ánimo de las personas que, de una manera u otra, están más cerca. Eso hace que sigan estando solas y nos alejemos de ellas. Quizá necesitaba una oportunidad, un cambio que la motivara e ilusionara. Besos.

1/20/2006 10:37:00 p. m.  
Anonymous Jim said...

La felicidad de uno no necesariamente es la de otro, la ratita se sentía bien por algún tipo de reconocimiento, y le salio el tiro por la culata, si hasta me da pena, conozco a tanta gente amargada que por querer cambiar las cosas, paraciera que son más infelices o amargados, bueno besitos andrea y hasta pront byebye

1/21/2006 01:02:00 a. m.  
Blogger Tastavins said...

Esta ratita es demasiado humana. Me da mucha pena. De todas formas muchas veces la gente no comprende a este tipo de ratitas y con su actitud lo único que hace es que se hundan más.
Ais! la del dibujo da miedo.
Salu2!

1/21/2006 11:58:00 a. m.  
Blogger la witch said...

Que cuento tan triste!!!
:(
Ella sola se busca los problemas pero,no puedo dejar de sentir pena por su situación...
Alguien deberia decirle que ,cuando se levante y se mire al espejo,sonria :)
Si sonries al mundo,el mundo te sonreirá:)

Te había visitado en tu otro blog pero nunca en este.Me alegro de haberlo hecho!!!
Gracias por tu visita y por todo lo demás!!!
:)

1/21/2006 12:17:00 p. m.  
Anonymous don tonino said...

Mientras estas ratitas trabajan en la empresa privada no importa demasiado.
Lo malo es que suelen acabar en la política, de Jefes de Departamento e incluso algunas han llegado hasta a presidir Ministerios.

1/21/2006 01:38:00 p. m.  
Blogger almena said...

mmm a mí me ha producido mucha ternurilla la ratita infeliz.
No era una ratita mala! Sólo buscaba (no sabría mejor modo de hacerlo) el calor, la amistad, la cercanía, que alguien la mire sin horror...
Incluso era feliz cuando permitía que la pulguita la desangrase...

ay, ay

Besos!

1/21/2006 03:49:00 p. m.  
Anonymous José Sans said...

Hola Andrea:
Eres el Esopo de la modernidad, solo que más ácida; lo cual no es un defecto es un reflejo de esa modernidad.
¿Merece un final tan triste la pobre ratira?
Yo la considero más victima que otra cosa.
Felicidades por la fábúla.
Besos
José

1/21/2006 05:12:00 p. m.  
Blogger Sol said...

hemroso.. pero sentido.. me gusta tu tinta.. es tierna.. cala.. tiene buen olor..me gusta tu manual..
besos

1/21/2006 09:22:00 p. m.  
Blogger Matías Zelick said...

Nunca estará bien amargar a alguien más sólo porque ese es nuestro estado actual... Lo malo es que pasa mucho, joder para que seamos dos... Me ha gustao mucho la historia Andrea, te mando un beso y un abrazo enormes.

1/22/2006 05:29:00 a. m.  
Anonymous Grace said...

Es que la actitud del "si yo estoy mal tú vas a estar peor, no ibas a ser menos" es tan humana y tan cotidiana como que salga el sol... a mí esas ratitas me dan pena... pero también procuro que la tormenta que las rodea no me moje... porque ya estoy escaldada.
Me encantan tus relatos.

1/22/2006 10:50:00 a. m.  
Blogger Bohemia said...

Siempre genial tu mundo de fábula...

millones de besos

1/22/2006 02:15:00 p. m.  
Anonymous ALBA said...

Vaya... yo como tengo ese lado romantico de la vida, me iba haciendo a la idea que al final la ratita infeliz se volvía una ratita feliz después de aprender la lección y gracias al gran jefe.... en fin, sé que esas ratitas infelices repartidas por el mundo nos hacen pasar malos ratos, pero todos deberíamos tener una segunda oportunidad no???

Miles de besitos Andrea.

1/23/2006 08:54:00 a. m.  
Anonymous brisaenlanoche said...

Pobre ratita, ella sólo quería hacer las cosas mejor... y acabó peor... Debería haber visto las cosas con perspectiva, y no sólo lo que creía que era más positivo...

Un abrazo.

1/23/2006 05:43:00 p. m.  
Blogger Lucas said...

Pero, que ocurre cuando la ratita infeliz es la que manda?

1/23/2006 06:05:00 p. m.  
Blogger mixtu said...

andrea:
tinha esperança de encontrar aqui agora una ratita feliz...
yayayyaya
Mixtu/Cavaco silva

1/24/2006 12:04:00 a. m.  
Blogger Aniwiki said...

q penita la ratita :(
saluditos blogueros

1/24/2006 12:37:00 p. m.  
Anonymous reina said...

La descripción que haces de la ratita y el orígen de su infelicidad, encuentro que es muy humana, dentro de ese bucle de "no querer a nadie, nadie quien te quiera"
Está muy bien la fábula, aunque creo que la realidad es más compleja, hay muchas ratitas infelices que alivian su sufrimiento haciendo infelices a los demás o culpando a los otros de sus ideas fallidas.
Me gusta como escribes.
Un abrazo.

1/24/2006 02:17:00 p. m.  
Blogger Kuan said...

Pues sí que me da un poco de pena la ratita... Es que ir por la vida con ese tipo de energía acaba con cualquiera, pero a nadie deberían faltarle caricias, sonrisas, ni alguien que le impulsara un poquito.
Me alucina tu creatividad y tu ingenio, andrea.

Un besito

1/24/2006 09:51:00 p. m.  
Anonymous DoNuTTz said...

¿Y quién no se ha equivocado nunca, y ha hecho lo peor, creyendo que era lo mejor? Siempre buscamos la atención de alguien, sea con hechos materiales, emocionales... pero nos gusta sentirnos preciados. Que lo hagamos bien... es otro tema. Dicen que lo que importa es la intención... aunque no siempre acaben las cosas en buen lugar (como la pobre ratita...).
Un besito enorme Andrea, aquí me tienes de visitilla :)

1/26/2006 08:35:00 p. m.  
Anonymous leodegundia said...

Veo que no actualizas, ¿va todo bien?.
Un abrazo

1/27/2006 10:55:00 p. m.  
Blogger Andrea Recol said...

Leo y noticias para todos los visitantes:Estoy con una traducción y el IVA anual...y trabajando además como de costumbre. En cuanto acabe esas dos tareas, me pondré con una nueva fábula y a visitar a todo el mundo. Me da tristeza no poder estar más por el mundo blogueril que tanto hace disfrutar. Muchas gracias por tu preocupación Leo. Afortunadamente, es sólo el trabajo que me prohibe dedicarme a mis aficiones. Un beso y un abrazo

1/28/2006 07:34:00 a. m.  

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