sábado, marzo 25, 2006

5. La Gran Batalla

LA ASOMBROSA VIDA DE LA ABEJA ABI GONZÁLEZ (DE LA SERIE "CUENTOS EN INCUBACIÓN") Para ir al capítulo 1, pincha aquí

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La Reina en la colmena observó que ya practicamente no habían abejas obreras para mandarlas a buscar a los escuadrones perdidos. Tuvo entonces que tomar una difícil decisión; salir ella misma a buscarlas.

Las pocas abejas que quedaban en la colmena se sintieron angustiadas al ver salir a su Reina. Temían el desorden y el caos que se desencadena en las colmenas tras el abandono de la Reina.

La Reina voló dirección sur, siguiendo las corrientes de aire y su instinto. Se mantuvo volando a baja altura para poder escudriñar desde el aire todas las flores de Hierbo Verdo.

De pronto llegó hasta sus oídos un zumbido estremecedor. Una concentración de abejas rondaba los aledaños de unas flores rosas que estaban junto a unos matorrales. Sin dudar, la Reina ralentizó el vuelo y se quedó en suspenso en el aire, como un totem, justo enfrente del enjambre. La visión del cuerpo alargado de la Reina que hacía sombra sobre las multitudes, hizo estremecer a las abejas obreras. A la sorpresa, le siguió una clara orden.

- ¡Tropas, a la colmena! La que no obedezca será decapitada.

Hubo unos segundos de oscuro silencio; ese silencio extraño que turba los sentidos y da paso al más grande de los gritos: el grito del corazón. De pronto el enjambre de abejas obreras comenzó a dividirse en dos; el que quería seguir a la Reina y el que quería permanecer junto a Abi. Ambos bandos contaban practicamente con el mismo número de miembros.

Las partidarias de la Reina, rodearon a ésta bajando las cabecillas en señal de pleitesía. El otro grupo, permaneció volando sobre las flores rosas, sin que Abi asumiera al principio ningún rol de mando frente a ellas.

- ¡Centinelas, a por ellas!- Ordenó la Reina a sus partidarias.

Y así fue como empezó una cruda batalla entre abejas hermanas. Abi ya no tenía escapatoria; por tanto hizo lo que su instinto le indicaba: defenderse. Rápidamente, dio a entender a las suyas que debían intentar salvar sus vidas y que no había otra forma de hacerlo que luchando contra las agresoras.

Dado que esta era una guerra de poderes, no había más estrategia que el cuerpo a cuerpo, la pasión contra la pasión, el insecto contra el insecto, la vida contra la muerte y la muerte contra la vida. Había, no obstante, un detalle curioso; si alguien hubiese observado a los bandos desde las alturas, se hubiese percatado que cada bando se distinguía por sus colores. Las partidarias de la Reina, parecían ser hijas de un padre-zángano rubicundo porque tenían manchitas más amarillas-tostadas. Las partidarias de Abi, en cambio, tenían unas pintitas marrones que las identificaba como hijas de un zángano castaño. Sin embargo, al ser todas hijas de la misma Reina el tono de fondo de todas ella, era amarillo anaranjado.

El espiral de violencia fue creciendo y el ensañamiento de un grupo contra otro iba siendo cada vez más sofisticado: desgarramiento de alas y patas; aguijoneos en zonas vitales; destrozo de ojos, torturas.

Paradójicamente, cada vez que una abeja hería con su aguijón a una hermana, se le iba también la vida. Extrañamente también, cuando Abi obedeció su impulso de picar antes de sucumbir, cayó en la cuenta de que carecía de aguijón; razón por la cual se vio obligada a dirigir a los batallones en vez de luchar cuerpo a cuerpo.

Tras unas horas de enfrentamiento, el resultado fue una gran masacre, los cuerpos de las abejas muertas en la batalla se apilaban sobre la hierba; las plantas, las flores; todo Hierbo Verbo se cubrió de dolor y muerte. Y, de pronto, como si el cielo estuviese en consonancia con lo que estaba acaeciendo en la tierra, se desató una tormenta eléctrica que impidió que la gran batalla continuara. La Reina tuvo forzosamente que volver a la colmena con sus esquilmadas tropas y Abi y sus seguidoras decidieron resguardarse de la lluvia en el hueco de un árbol.

Un par de horas después la tormenta cedió, pero el cielo seguía encapotado, como a la espera de llorar otra vez. Se hicieron recuentos en ambos bandos; las perdidas sumaban en total unas mil abejas muertas y unas doscientas heridas. En los días siguientes a la tregua; se celebraron ritos funerarios para honrar a las muertas y las abejas sanas se ocuparon de curar a las heridas.

La recién llegada paz, no obstante, no parecía alegrar a nadie. Un pesado manto de tristeza envolvía a Hierbo Verdo. Era una señal lóbrega y lacerante en el interior de cada una de las sobrevivientes; la sensación de la muerte y desolación que ennegrecía sus alas y su vuelo y que las hacía sentirse más estériles que nunca.

Tras la tregua también llegó el hambre. Afortunadamente, Hierbo Verdo era un emplazamiento bendecido por la abundancia de flores, y las abejas de ambos bandos no tuvieron problemas en alimentarse dentro de sus respectivas zonas de dominio. Sí, Hierbo Verdo se había dividido en dos.©2006 Andrea Recol

(Continuará...)

sábado, marzo 18, 2006

Unos minutos para la publicidad

Tengo este pobre blog bastante abandonado y a vosotros también. La culpa la tiene "La Blog Tienda de Andrea Recol" que tengo en construcción. Podéis ir a visitar mi tienda pinchando aquí.

Estoy preparando los capítulos finales de La Asombrosa Vida de la Abeja Abi González. Cuando por fin postee, los colgaré todos de una vez, para que así podáis leer hasta el final.

Besos a todos de Andrea

sábado, marzo 11, 2006

4. La Fiesta

LA ASOMBROSA VIDA DE LA ABEJA ABI GONZÁLEZ (DE LA SERIE "CUENTOS EN INCUBACIÓN") Para ir al capítulo 1, pincha aquí

"¿El poder del néctar? ¿Qué será el poder del néctar? ¿el poder de las masas?"...De pronto Abi se sintió muy triste. Miró a su alrededor; vio un cielo que la cubría como una sabana de luz azul; los árboles, las flores, los perfumes de ése mundo desconocido que llegaban hasta ella y la confundían.

Pensó en su casa, la que había dejado atrás, la colmena. Pensó también en la tremenda soledad que sentía, y en la Reina-madre que no tenía otra misión que poner huevos todo el día. Pensó en el resto de las abejas que sólo vivían para trabajar. Le pareció que su vida era muy triste, que era diminuta y que no podía afrontarse a quienes tenían mucho más poder que ella. "Dolor, dolor, dolor; todo es dolor e injusticia."

De pronto el silencio se apoderó de ella, y escuchó su corazón palpitar en el fondo de la quietud: " Tras el "tic-tac" un hilo de voz interior le dijo: "Quizá estás aquí para aprender algo." Pero ¿qué era lo que tenía que aprender? No tenía ni la más remota idea.

Tenía exactamente 6 días de vida y le quedaban otros 39 días por vivir. A los 6 días de vida, la madre naturaleza dicta que una abeja obrera se convierta en niñera de larvas y ella, en cambio, estaba meditando sobre su existencia en una flor. Evidentemente, en su caso no estaba cumpliéndose su destino.¿Qué significaba eso? ¿Qué podía aprender en los restantes 39 días?

Sólo una cosa tenía clara: si había nacido sabiendo que viviría 45 días y las demás abejas de su clase no eran conscientes de ello; seguramente algo estaba cambiando en la colmena...

Tras sus reflexiones sintió hambre, mucha hambre así que empezó a alimentarse del néctar que pudo extraer de la flor en que estaba posada. A medida que iba absorbiendo el mágico zumo de la flor, sus alitas se vigorizaban y se sentía mejor.

Alzó la cabecilla para coger aire y vio pasar arriba de ella a un escuadrón de abejas obreras ¡de su colmena! que iban a buscar néctar a unas flores cercanas. Primero, pensó en ocultarse para que no la vieran, pero luego desistió, no tenía ganas de vivir de incógnita. A los lejos oyó decir a una de ellas:

- ¡Mirad hermanas! En esa flor rosa está Abi. ¡Nuestra heroína!
- Sí -dijo otra- la que tuvo trompas para desafiar a la Reina y escaparse de la prisión.

Las cuatro abejas que volaban juntas empezaron a hacer una danza frente a Abi. Se movían coordinadamente en el aire realizando unos ejercicios acrobáticos. Abi entendió rápidamente el significado de la danza; la estaban honrando por su valor. Pero Abi no creía ser especialmente valiente, pensaba más bien que había sido un poco estúpida por haber ido a hablar con la Reina-madre. En cualquier caso, el saber que sus hermanas la admiraban, la hizo sentirse bien y decidió unirse a la danza.

Se lo pasaron muy bien bailando; se rieron mucho y se sintieron un poco extasiadas con el néctar de la flor rosa que habían compartido. Juntas decidieron ir a un buen matorral para descansar tras la agradable juerguilla.

Cuando iban de camino al matorral (un tanto beodas) se encontraron volando por el aire a un segundo escuadrón de la colmena. Tenía la misión de encontrar al primer escuadrón con que Abi había estado de marcha. Había pasado demasiado tiempo desde que el primer escuadrón había abandonado la colmena y la Reina-madre, preocupada, había ordenado su búsqueda. El segundo escuadrón al ver que su admirada Abi era la razón de la tardanza, decidió unirse a la fiesta y también seguir rumbo al matorral donde en vez de descansar, continuaría la parranda.

Al cabo de unas horas, apareció un tercer escuadrón de abejas obreras, y luego un cuarto. Con todos ocurría lo mismo: no volvían a la colmena y se unían al resto de los escuadrones para celebrar el encuentro con Abi, con una alegría desbordante que nunca antes habían experimentado.©2006 Andrea Recol

(Continuará...)

domingo, marzo 05, 2006

3. Raimunda, la reina abejorra destronada


(Nota para los recién llegados: Esta es la historia en fascículos de una abeja obrera que nace sabiendo cuál va a ser su destino. Dado que lo considera muy injusto pretende cambiarlo. En el tercer fascículo , es decir éste, visita a una reina abejorra destronada para que le dé consejos.)

LA ASOMBROSA VIDA DE LA ABEJA ABI GONZÁLEZ (DE LA SERIE "CUENTOS EN INCUBACIÓN")

La primera parte del plan de Abi era a visitar a Raimunda, una reina abejorra vieja y destronada (de la especie Bombus terrestris) que vivía sola en el hueco de un nogal. Todos los insectos acudían a ella a pedirle consejos porque conocía bien todos los secretos de la vida en Hierbo Verdo. Como casi todos los iluminados era un poco enigmática, así que había que saber interpretar sus palabras y sus actos.

- Hola Raimunda -saludó Abi-. En mi colmena he escuchado que das consejos. ¿Me podrías ayudar?

- Dime, dime, amiga Abi ¿cuál es tu preocupación? -dijo Raimunda mirando con ojitos cansados a Abi.

- Verás, desde que nací sabía cuál iba a ser mi destino así que me atreví a ir a ver a mi Reina para pedirle que lo cambiara, porque encontraba que era injusto. En vez de ayudarme, me mandó a prisión de la que me acabo de escapar.("¡Glups!, quizá no debí decir eso.")

- Mmmmm.....interesante caso el tuyo. He de decirte que tú ya sabes la respuesta que estás buscando y que yo sólo soy tu espejo.

"Cómo que ya sé la respuesta -pensó Abi- . Si la supiera no vendría aquí. Uuf ¡Vaya vieja más retorcida!" Y según iba haciendo esta reflexión pensó también que quizá había cometido un error contándole su historia "¿Y si era una delatora?....¡Jolínes! Menudo lío. Nunca se sabe con quién estás hablando."

- No, no Abi, no temas. Yo no tengo ningún interés en delatarte -sentenció Raimunda como si acabase de escuchar los pensamientos de Abi.

"¡Que miedo! Esta viejuca lee mis pensamientos; qué me voy volando de aquí....Quizá esto va a ser peor que lo que me pasó con mi Reina"- pensó Abi cogiendo impulso para salir de la casa de Raimunda más rápido de lo que había entrado. Abí se excusó:

- Siento tener que irme tan rápido Raimunda, pero tengo que hacer mis necesidades urgentemente. Muchas gracias y adiós.

Antes de que llegase a la puerta de la morada, Abi escuchó decir a Raimunda:

- No tengas miedo de ti misma. Dado que no tienes el poder del néctar, te quedan otros tres poderes con los que puedes cambiar la jerarquía de tu mundo; el primero es el poder de las masas, el segundo es el poder de la muerte y el tercero es el poder de tu inteligencia. Siempre debes dominar el poder de las masas y el de la muerte con el de la inteligencia. Si no lo haces así, fracasarás en tu empeño.

"Menudo consejito el de Raimunda ¿qué trompas será el poder las masas? ¿y el poder del néctar?" -pensó Abi- que pronto consiguió posarse en una flor para reflexionar sobre lo ocurrido.
©2006 Andrea Recol

(Continuará...) Para ir al capítulo 4, pincha aquí