miércoles, noviembre 01, 2006

5. La habitación del azar


Ningún hombre tiene el poder absoluto de entrelazar. A.C.
No , no fui yo el que desapareció. Fue usted la que me abandonó nuevamente. No, no se lo voy a reprochar. La condición humana es así: primitiva. No, no es un reproche, sólo la constatación de lo que es.

Por fin me deja hablarle hoy de la muerte. Sí, sí la muerte que se encontró cuando llegó a casa. Déjeme decirle que ésa es la muerte verdadera. (Omito texto original por no herir susceptibilidades. A.R.)

No, no ha adquirido aún la capacidad de radiografiar. Ya los sabe usted, cuánto más me pregunte, más le contestaré.

Ha descubierto ya algo, “que casi nada lo ha planeado usted”. La mayoría de la gente cree que tira de los hilos y no; somos nosotros los que tiramos de los hilos.

Incluso ha sido capaz de ver la habitación del azar. ¿Extraordinaria, no? La habitación donde se juntan todas las tramas del mundo, una a una, misteriosamente conectadas. Vamos, vamos al espejo.

¿Desea que se la descubra de verdad? Un tunel, sí un tunel infinito lleno de luces diminutas, puntos de luz en su interior. Cuando mira a través de esos puntos aparece una trama. ¿Recuerda? ¿Verdad que recuerda el accidente que vio en la carretera? Ése papel plateado que evoca la tragedia. ¿Quiere que le indique qué vida fue ésa? Tome, tome el espejo y se lo enseñaré, pero necesito algo de tiempo.

Continuará...

Nota: No, no me ha pasado nada. Estoy perfectamente. Perdón por la tardanza en contestar, simplemente no tengo tiempo suficiente para dedicarle al blog y visitar a mis enlaces. Muchisímas gracias por vuestros comentarios.