4. Yo ya estoy muerto
EL AGENTE CASUALIDAD (DE LA SERIE "CUENTOS EN INCUBACIÓN")
De pronto la pantalla de mi ordenador se puso completamente gris, como un cielo anunciando tormenta y no pude leer absolutamente nada más.
Apagué el ordenador y lo volví encender una y otra vez, todo funcionaba excepto que no podía leer los ficheros contenidos en el lápiz de memoria; parecían haberse borrado. Desistí no sin cierto desasosiego, pues tenía muchas ganas de conocer la vida del Agente casualidad.
Pasaron los días, las semanas y nada, el lápiz no funcionaba.
Una noche creí tener un aviso; fue en ese momento en que la vida parece batirse con ese sueño-muerte que se llama duermevela. Escuché que una voz me decía:
- Habrá usted notado que el texto se borra si deja de mirarlo; esa es la señal de mi proceso de extinción. Si nadie me escucha desaparezco.
Desperté, me dirigí a mi despacho, conecté el ordenador y puse el lápiz de memoria. Entonces, pude leer la continuación de la historia que decía:
"Muchas veces usted no está en el estado adecuado para entenderme. Todas esas historias y proyectos que se trae entre manos la han secuestrado. Eso es precisamente lo que le ocurre a la mayoría de la gente y. por eso, yo desaparezco.
Y entonces, ahí exactamente en la palabra "vida" el texto acabó y no pude seguir leyendo.
(Continuará...) ©2006 Andrea Recol
De pronto la pantalla de mi ordenador se puso completamente gris, como un cielo anunciando tormenta y no pude leer absolutamente nada más.Apagué el ordenador y lo volví encender una y otra vez, todo funcionaba excepto que no podía leer los ficheros contenidos en el lápiz de memoria; parecían haberse borrado. Desistí no sin cierto desasosiego, pues tenía muchas ganas de conocer la vida del Agente casualidad.
Pasaron los días, las semanas y nada, el lápiz no funcionaba.
Una noche creí tener un aviso; fue en ese momento en que la vida parece batirse con ese sueño-muerte que se llama duermevela. Escuché que una voz me decía:
- Habrá usted notado que el texto se borra si deja de mirarlo; esa es la señal de mi proceso de extinción. Si nadie me escucha desaparezco.
Desperté, me dirigí a mi despacho, conecté el ordenador y puse el lápiz de memoria. Entonces, pude leer la continuación de la historia que decía:
"Muchas veces usted no está en el estado adecuado para entenderme. Todas esas historias y proyectos que se trae entre manos la han secuestrado. Eso es precisamente lo que le ocurre a la mayoría de la gente y. por eso, yo desaparezco.
Lo peor no es morirse sino extinguirse para siempre. En lo que a mí respecta yo ya estoy muerto. Sí, le hablo desde la ultratumba e intento vivir a través de usted. Cuando usted me recuerda, yo aparezco.
Usted probablemente no se ha dado cuenta, pero la vida está llena de agentes; agentes que trabajan al otro lado del espejo y mueven los hilos de todo cuanto acontece.
Yo...yo...he venido a enseñarle cómo se mueve la aparente casualidad.
El agente peligro, el agente riesgo, el agente p.....le llevan cadáveres a su amiga la muerte.
Yo...yo ...trabajo conjuntamente con el agente trabajo (valga la redundancia) y con la agente suerte...Es algo extremadamente duro porque prácticamente nadie se da cuenta de este proceso y muchas veces no conseguimos los objetivos.
Lo habrá notado usted; a veces sabe y a veces no sabe....y cuando no sabe el peligro acecha, el error es su guía y en esa infinita ignorancia; usted flaquea, se derrumba y cae. Entonces, tratamos de entrar en juego otra vez; buscamos algo que le ayude a recobrar fuerzas. No obstante, el dolor es a veces tan fuerte, tan profundo y tan siniestro que somos incapaces de mitigarlo.
No, no se abrume; le explicaré con más claridad lo que quiero decir. Poco a poco; lentamente; le daré ejemplos con su propia vida.
Y entonces, ahí exactamente en la palabra "vida" el texto acabó y no pude seguir leyendo.
(Continuará...) ©2006 Andrea Recol


